dVyM

Son tantas las veces que nos hemos dado la espalda,
que casi es mejor que no nos digamos nada.
Y no es que prefiera el silencio,
no en este preciso momento,
pero cuando las palabras suenan tan huecas,
creo que lo mejor es que nos encontremos así,
callados,
que seguir hablando de vacío y migraña.

Anuncios