31 de octubre; Halloween o lo que es lo mismo, pero a nuestra castiza manera: Jalogüín. A mí, personalmente, no es que me encante esta fecha, de hecho, la detesto, pero he pensado que era un buen momento para intentar colaros un poquito de cultura cinéfila, de esa que mola, de la freak y muy al margen de las Tortugas Ninja o a Drácula; la leyenda jamás contada, que digo yo, que si no la contaron jamás sería por algo.

Nada que ver, no. Hoy os traigo amor.

Ladislas Starewitch, ese gran desconocido

Starevich_1

Creo que muy poco se ha hablado de este señor, animador y director polaco, autor de nada más y nada menos del primer film de animación de marionetas Prekrasnaya Lyukanida (1912).  Sí, autor de lo que hoy conocemos como stop-motion.
Starewitch realizó más de un centenar de películas hasta su muerte en 1965, inicialmente dirigidas a un público infantil, presentando situaciones y personajes fantásticos, como la genial “Strekoza I Muravei – La cigarra y la hormiga” (1911)Le Romand de Renard – La historia del zorro” (1930–1941). Más tarde, como es lógico, tanto sus técnicas como sus aspiraciones, evolucionaron y pasó a centrarse en temas más generalistas y de mayor calado.

Starewitch, junto a su equipo, y tal como en su día hicieron, por ejemplo, Henrry Sellick y Tim Burton con “Pesadilla antes de Navidad” (1993) o éste último de nuevo con “La novia Cadáver” (2005), construía sus propios decorados, sus propias marionetas y los dotaba de personalidad y vida.

La disparidad entre unos y otro, radica en la diferencia tecnológica y de medios económicos que suponen más de cincuenta años de distancia en la industria de entonces y ahora. Cada vez que pienso que “Pesadilla antes de navidad” (1993), con un metraje de 75′, tardó en rodarse 3 años a una media de 1′ por semana y lo comparo con el metrajes de 62′ de “La historia del zorro” (1930-1941), sólo puedo sentir admiración por la dedicación y el ingenio de Ladislas Starewitch y su equipo, padres y madres del stop-motion, e inspiradores de toda una generación de genios y mundos fantásticos como son los de “Cristal Oscuro” (1982) o “Labyrinth” (1986), de Jim Henson, además de las ya mencionadas.

Metamorfósis

Así que si andáis por Madrid, no podéis perderos estos días la exposición que organiza La Casa Encendida en su honor; Metamorfosis. Allí, además de poder contemplar algunas de sus películas en pantalla gigante y con sonido remasterizado, podréis disfrutar de una retrospectiva de su obra y alucinar con una buena parte de la colección de decorados, instrumental y marionetas que ha sido cedida para su muestra; animales adorables, bichos encantadores, insectos horrorosos, engendros de lo más tétricos, troles, hadas, mujeres poseídas, brujas… En definitiva, un despliegue de imaginación insuperable.

Imagen propiedad de La Casa Encendida
Imagen propiedad de La Casa Encendida

Además, si detestáis Halloween –jalogüín– tanto como yo, si pasáis de disfrazaros y de aguantar a los críos pidiendo caramelos y de la peña en general haciendo el yanki, La Casa Encendida también abre hoy sus puertas.

Anuncios