Hace ya algunos años, compré el libro ‘Las reglas del olvido’, de Isabel Garzo. Su portada se iluminaba con una de las musas de Conrad Roset, Clara. Al principio no podía dejar de contemplarla pero al final conseguí abrir el libro –magnífico, por cierto–, y según avanzaba en las páginas de la novela, quedaba más y más maravillada con la sensibilidad del artista a causa de la especial conexión que creaba la imagen unida al texto.

Blog de Sarins

Tras su paso por la facultad de Belles Arts de Barcelona, Conrad Roset accedió a un puesto de ilustrador en nada más y nada menos que la gigante embajadora de la moda prêt-à-porter española; Zara. Allí pasó algún tiempo aprendiendo el oficio y el estilo de grandes ilustradores de referencia mundial y al cabo de un año, tras encontrar su estilo –claramente influenciado por Egon Schiele–, se lanzó por fin como freelance para diferentes marcas, agencias de publicidad y editoriales.

Si no te suena su nombre, te sonarán sus dibujos.

Moleskine. ©Conrad Roset Moleskine. ©Conrad Roset

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