Hoy, sábado 14 de febrero, he venido a quejarme.

1. Las tazas de puño americano

Pocas veo, pocas me regalan –ejem–, y pocas cosas le levantan tanto la moral y la autoestima a uno como tomarse un buen café en una de estas portentosas tazas. Thug life, amigos, thuf life.

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2. “Guillaume y los chicos a la mesa”

«Una película tan indescriptible como divertida. Ópera prima de Guillaume Gallienne, todo un prodigio. 15 minutos de ovación del público en el Festival de Cannes. En la línea del mejor Woody Allen y Billy Wilder en términos de audacia, creatividad y originalidad en forma y contenido.» Una película que, por alguna razón que se me escapa, no consigue calar entre el público y que con un 6’7 en IMDb pasará a los anales de la memoria colectiva sin pena ni gloria. Un film en el que Gallienne convierte su experiencia en discurso y monólogo sin esconder el origen teatral del mismo para hacer de él una historia difícil de olvidar, hilarante y realmente sorprendente que recomiendo encarecidamente que veáis.

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3. Los videojuegos como elemento cultural

Si entendemos que cultura es todo aquello que permite al individuo formar su juicio crítico, además de al conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época y grupo social. Y contando con las maravillas gráficas y narrativas que supusieron en su momento creaciones como “Heavy Rain”, que marcó un antes y un después en la industria, o “Beyond”, “The Last of Us” o “Life is Strange” a día de hoy, ¿por qué el videojuego aún no está considerado como elemento cultural?

“También decían que la música rock era mala.” Shigeru Miyamoto

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4. La libertad de expresión

Es una de esas cosas que de tan vista y usada, no valoramos. Pero no hemos de olvidar que en más de una ocasión ha sido vapuleada, que siempre habrá quien intente quitárnosla y que es legítimamente nuestra.

Artículo 20 de la Constitución Española:

1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

5. La libertad de prensa

La libertad de prensa es la existencia de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado. Y todo hombre o mujer puede publicar sus ideas libremente y sin censura previa.

Wikipedia

Poco más que añadir.

6. “You’re the worst”

Una de las series más ácidas, inteligentes, dinámica, tiernas y cómicas que he visto nunca, del escritor Stephan Falk, guionista de Weeds. Una serie sobre relaciones, y de tinte romántico, sí. Pero nada que ver con el típico producto audiovisual repleto de arquetipos y tópicos que te hacen querer vomitar y apagar el reproductor o bien atiborrarte a chocolate porque nunca alcanzaras semejante canon de belleza, nunca te verás en tan idílica relación o nunca encontrarás a semejante hombre/mujer bajo la noche estrellada en un bucólico parque de Nueva York. No. “You’re the worst” habla de personas reales, de sus manías y excentricidades, de sus tonterías y de cómo esas cosas les hacen ser lo que son, atractivos y únicos para las personas del mundo con las que menos esperaban entablar una relación.

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7. Las porras con chocolate

Sí, lo sé, no es lo más sano del mundo. Pero ¿y qué? ¿Acaso no podemos sacar un poco el pie del tiesto cuando hace este frío inhumano o cuando nos vemos acorralado por estas lluvias y estos vientos huracanados? Yo diría que sí. De hecho, yo sacaría los dos pies del tiesto y abogaría por que los bares ofrecieran porras y churros con chocolate incluso en verano.

8. Sunday Funday

Una tradición yanki preciosa, la que más, en mi opinión. Basta ya de tanto Papá Noel, tanto Halloween, tanto brunch y tanto ponche de huevo. Sunday Funday es lo más.

“Sunday, Funday,

Better than a Monday.

Can only do it one way

and that is the drunk way.”

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Veréis, mediante el Sunday Funday, uno puede extender su jolgorio y festividades de fin de semana un poco más antes de ponerse el traje y salir camino de la oficina el lunes. La tradición marca que el día comience con mimosas o Bloody Marys –aunque podremos cambiarlo por algo más patrio como cerveza con limón, carajillo o lo que nos surja, no hay problema– y, a continuación, se continúe durante todo el día de bar en bar hasta que el cuerpo nos pida una tregua de manta y sofá.

Como el Sunday Funday empieza relativamente temprano, seguramente uno se desmaye lo suficientemente pronto como para estar despierto y en perfecto estado el lunes por la mañana.

9. El talento

¿No tenéis la sensación de que vivimos en una época y una sociedad en la que se ensalza y premia la mediocridad y se castiga el talento? Yo sí, y me preocupa. Enormemente.

10. La educación

En cualquier ámbito y significado de la palabra. En casa, en el colegio, en el instituto, en la universidad, me da igual. La mayoría de los problemas que tenemos hoy en día vienen generados por la mala –o la falta– de educación. “Idiocracia” es lo que nos espera si no le ponemos remedio a un sistema educativo que lleva años sin funcionar como debería.

Nadie quiere que el mundo acabe así, ¿verdad?

11. Los emprendedores

Madrid emprende. España líder en emprendimiento. Europa apoya a pymes y emprendedores.

Ya.

Perdonad que me ría.

Vivimos en uno de los países en los que, pese al gasto en planfletos y publicidad, menos se apoya al emprendedor y a las ideas. Vivimos en un país cuya cuota de autónomo, el IRPF y el IS, superan casi en cuatro veces a nuestros países vecinos. Un país en el que los trámites burocráticos son, sinceramente y sin ánimo de quitarle las ganas a nadie, para pegarse un tiro.

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12. Los autores

Los autores literarios, dramáticos, poetas o artistas gráficos, cada vez son más desplazados a un lugar que nunca les correspondió; al del anonimato, la precariedad y el abandono por falta de fuentes, medios y recursos. A una, que es del gremio, le duele profundamente ver como el papel de los autores últimamente se reduce a trabajar como burros para, al final, ni siquiera ver su firma bajo el texto –no hablemos de cobrar–, o de observar la forma en que éstos son engañados, haciéndoles creer que, además de la de crear la obra en sí misma, entre sus funciones también se encuentran las de producción, comercial, social media, relaciones públicas, etc.

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13. Los editores

En relación con el anterior punto, creo sinceramente que la figura del editor literario y su trabajo –que con las “editoriales” especializadas en auto edición está desapareciendo a una velocidad vertiginosa–, son infravalorados a menudo en el sector literario.

La forma en que el editor lee y re-lee un manuscrito, lo disecciona, descompone y vuelve a componer, el trabajo mano a mano que lleva a cabo con el autor y el cariño y empeño que pone en ello, no están lo suficientemente valorados. Y es que el filtro editorial y la mano del editor, no nos engañemos, son esenciales. Pero de esto ya hablaremos mejor en otra ocasión, mientras tanto, os recomiendo leer el artículo de J.R. Plana en Ánima Barda “La autoedición: La prima fea”.

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