[UNDERGROUND ROCK MUSIC SOUNDS]
v.o

No quiero estar, pero estoy.

Frente –o detrás– de ti, de ellos, de la barra de un antro cualquiera de la que apenas tengo conciencia y de la que, en realidad, me compadezco.

No.

Me identifico con ella. Porque, como yo, ella tampoco quiere estar en medio de este espacio vacío, rodeada de sopla pollas hasta el culo de cristal ni bajo los codos sudados de niñas que apenas rozan la edad legal para consumir. Seguramente no.

Y tus codos, ¿dónde están?

Tengo el pantalón lleno de amor. Tania lo sabe y me mira hambrienta, apostada en pared, sin saber que Gab la ficha desde la pista entre un movimiento espasmódico y otro. Louise también ha venido. Fantasea con la idea de una muerte lenta pero juguetona y con una fina raya de polvo blanco sobre la mesa a punto para compartir con Sebastian.

En serio, tus codos, ¿dónde están?

FADE TO BLACK

v.o

Tenerte. Retenerte. Quisiera, pero para ello, antes tendría que volver a encontrarte –encontrarme.

Empieza a derretírseme la cara. La nariz chorrea.

Sería más sencillo si despejaras de una puta vez la incógnita de esa ecuación inconsistente de paradojas temporales que siempre te –me– acompaña. Si pararás tan sólo un momento de zigzaguear, yo…

En fin.

Tania entra en escena. Quiere tema. Yo no. No con ella. Sí contigo. Pero me mete la lengua hasta la campanilla y la mano en la entrepierna.

Me resisto. O no.

Porno speed.

FADE TO BLACK

v.o

Me duele la cabeza.

No me encuentro los ojos.

A ti tampoco.

El baño apesta.

Y me pregunto:

Qué hago aquí si no es esperar que me concedas un minuto de tu tiempo, dos de tu verbo y tres, sólo tres, de tu sexo. Con eso basta.

Tengo que salir de aquí.

Encontrarte -encontrarme.

FLASH FORWARD

v.o

A decir verdad, me dices, poco importa que mañana sea lunes o viernes. El caso es que al final, has vuelto aquí esta noche. Sólo para buscarme. Para buscarme.

Es cierto. Tienes, tenemos, razón. He vuelto, irremediablemente, como el mosquito que se precipita hacia la luz incandescente, incapaz de evitar su fatídico destino. Tú. Yo. El mosquito. Por fin.

El zumbido.

Líquido espeso y azulado en nuestra copa, en nuestras venas.

La música me pesa en los oídos. 

Vámonos de aquí.

Todavía tengo los pantalones llenos de amor.

FADE TO BLACK

v.o

Pégame, me dices. Fuerte, me dices.

La mandíbula desencajada.

Vamos, ahora. Pégame, hijo de puta, pégame.

No quiero pegarte, joder. Lo único que quiero es correrme en tus tetas o en tu boca, como un ser humano normal capaz de poseer lo que ama sin vomitar en el intento. O de vomitar sin amar lo que se posee en el intento, no sé.

Porno speed.

Me corro.

En tu cara.

Vaya, cómo brillas esta noche.

CROSS DISSOLVE

v.o

La cama –o lo que debería ser una cama–, está sudada y te he vuelto a perder. Pero qué más da, si mañana es lunes y habré de arrastrar mis podridos huesos hasta algún lugar gris, sin música, sin gusto, sin alcohol ni líquido espeso que circule por nuestras venas, sin esto. 

El corazón a cien por hora si te recuerdo tirada en el suelo.

Porno creep.

Antes pensaba que el amor era sucio. Ahora sé, con absoluta certeza, que lo es.

Empiezo a derretirme por dentro.

Creo que me muero. ¿O ya lo he hecho?

Generamos tanta basura como nuestros cerebros son capaces de asimilar. El amor… nos gusta, oh sí, nos encanta toda esa mierda tactil, viscosa, blanquecina y pegajosa. 

Me duele la cabeza.

No quiero estar.

No estoy.

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