Si envalentonados por un par de cervezas nos venimos arriba y terminamos mencionando la teoría de los seis grados de separación y como A, está de alguna forma relacionado con Z mediante solo seis saltos, nuestros interlocutores, en el mejor de los casos, probablemente alcen las cejas y miren hacia otro lado pensando en cuánto daño hacen los bien intencionados blockbuster hollywoodienses.

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Y aunque bien sea cierto que películas como Cadena de favores o Seis grados de separación, se sirvan de teorías e hipótesis científicas –sí, la psicología, la antropología o la sociología también son ciencias– para llenar las salas, siempre nos quedará preguntarnos si existe algo más allá de la trama lacrimosa del celuloide.

Un mundo pequeño

En 1967, el psicólogo Stanley Milgram ya intuyó que conforme las fronteras desaparecían y los horizontes se difuminaban, el mundo, en vez de ensancharse, disminuía. Sobre la base teórica del Mundo pequeño, comenzó a imaginar a la totalidad de la población mundial como una enorme red social con necesidad de acercamiento y experimentó, vía correo postal, la probabilidad de que dos personas escogidas al azar pudieran llegar a conocerse.

Los resultados de su experimento mostraron que, efectivamente, en los 64 casos en que las cartas sí alcanzaron a sus destinatarios, la cadena de conexiones tenía un alcance de entre 5,5 y 6 personas. En base a esto, los investigadores concluyeron que la población de los Estados Unidos estaba separada por unas seis personas.

De esta forma, más adelante, Duncan Watts y Steven Strogatz, fueron capaces de publicar el primer modelo de una red de contactos en 1998, demostrando que tanto las redes naturales como las artificiales, muestran las propiedades del mundo pequeño. Es decir, la propiedad que presentan aquellas redes en las que a pesar de existir un gran número de nodos (personas, datos, etc.) es posible encontrar vías rápidas mediante las que conectar dos nodos cualquiera.

¿Qué fue antes, la literatura o la ciencia?

Curiosamente, antes si quiera de que los amigos D. Watts, S. Strogatz o ningún otro, mencionara las palabras “seis grados de separación”, el escritor húngaro Frigyes Karinthy ya había planteado esta teoría en 1930 en su cuento Chains.

La hipótesis de los seis grados de separación establece que cualquier persona del mundo puede estar conectado a cualquier otra persona de la tierra a través de una cadena de conocidos de tan solo de cinco intermediarios.

Los seis grados de separación en la vida real

Hasta aquí, un par de películas, teorías e hipótesis, todas ellas bastante criticables y difíciles de probar dado que buena parte de la población se encuentra aislada, en estado errante, o incomunicada por voluntad propia. Pero lo verdaderamente interesante de todas estas teorías es cómo son aplicadas a la vida real, a la tecnología y al mundo que nos rodean hoy por hoy.

¿Adivináis dónde se encuentra la mayor fuente de aplicación del mundo pequeño?

Si estáis pensando en las redes sociales habéis acertado. Partiendo de la premisa de que los usuarios, sus datos, las páginas o documentos que generan, están separados por seis saltos unos de otros, las tecnologías subyacentes se basan precisamente en la teoría de los seis grados de la separación para interconectar información.

Y lo que es más, curiosamente hace algunos años, Facebook, gigante social donde los haya, se vio con la capacidad de probar la teoría. En un estudio de la Universidad de Milán, se descubrió para sorpresa de muchos que la propuesta de Frigyes Karinthy no solo se cumplía sino que además sufría una importante mejora.

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«Hemos encontrado que la teoría de los seis grados en realidad exagera el número de enlaces entre los usuarios. El 99,6% de las parejas de usuarios analizados están conectados por 5 grados y el 92% lo hace a través de 4 grados»

Blog de Facebook, 2011

http://newsroom.fb.com/

Para incrédulos

El número de Bacon: La web está planteada como una prueba fehaciente de que la teoría de los seis grados de separación es real, viable y cuantificable, y para muestra, un botón. En dicha web, basta con introducir el nombre de un actor (da igual, el que sea, he probado hasta los más rocambolescos) y la plataforma te proporcionará el número de actores o actrices que le separan de Kevin Bacon. Cuanto más alto sea el Bacon number, más alejado estará el actor elegido de K.Bacon, pero como dato curioso, cabe destacar que en la mayoría de los casos, no suelen alejarse más de 2, 3 o 4 grados.

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https://oracleofbacon.org

“La privacidad ha muerto, y los medios sociales sostienen el cuerpo del delito.”

Pete Cashmore

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