De libros y hostias fue la cosa en el Campo de Cebada el pasado sábado 20 de junio. También de un insufrible e irreverente calor seco que no menguaba ni arrodillándose uno y llorándole al sol. De cerveza (mucha, ¿demasiada, quizá?). De compañeros editores, libreros y autores con los que compartir experiencias, agua y (sí, también cerveza, claro) anécdotas.

Ya a última hora de la noche podía observarse cómo algunos contaban los minutos para cerrar el puesto y huir a algún lugar con aire acondicionado. La mayoría nos quemamos hasta decir basta y hubo también quien salió del recinto arrastrándose hacia el metro. Pero eso sí, todos nos marchamos con la sonrisa puesta y una gran colección de libros –ajenos– bajo el brazo.

Así que sí, ya sea a 30 o a 40 grados, el año que viene, HUL, allí estaremos 🙂

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