«PROSPECTO HUMOR ABSURDO 850 mg. Comprimidos recubiertos de realidad alternativa.

CONSIDERACIONES GENERALES

—Aunque este medicamento se le ha recetado a usted, puede y debe recomendárselo a cuantas personas conozca o trate que manifiesten idénticos síntomas a los suyos (aburrimiento, hastío, falta de motivación personal, sensación de no ser más que un número sin voz ni voto en las decisiones realmente importantes que afectan a su vida, etc).

Así da comienzo Absurdamente, Antología del absurdo Vol. I, de Pedro Fabelo; en forma del primer prospecto médico de la historia de la humanidad que no da pereza mortal leer.

 Foto perfil Twitter pequeñaPedro Fabelo nació en 1970 en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad donde reside desde entonces. Asegura que lleva escribiendo regularmente desde la adolescencia y define su estilo literario como una mezcla de humor absurdo con pinceladas de ironía y sarcasmo, cargado además, de elevadas dosis de crítica social. Según él mismo, sus influencias artísticas van desde Woody Allen, Groucho Marx o Charles Bukowski hasta Frank Zappa o los Monty Python.

Y todo esto está muy bien, ¿pero sabéis qué? Me he reído y he disfrutado más con la antología de Fabelo que con todas las obras de Woody Allen y Frank Zappa juntos. Verídico.

9k=.jpgPor motivos de trabajo, pospuse durante meses la lectura de Absurdamente hasta que, sin comerlo ni beberlo, cuando finalmente pude ponerme con él, tuvo lugar un efecto domino: En cuanto leí la primera página, todas las demás cayeron una detrás de otra. Entonces, no pude sino preguntarme: ¿Por qué demonios no he leído esto antes? ¡Cuántos dolores de cabeza me hubieran aliviado estas historias!

Historias que Fabelo escenifica, en forma de relatos y microrrelatos, con un estilo propio y afable. Las veintiocho piezas que componen el libro, saben recorrer con gracia y acierto el —aunque no lo parezca— complejo camino del absurdo, yendo desde las situaciones que nos son más cotidianas, hasta alcanzar a las más rocambolescas, esas que la mayoría de nosotros ni si quiera en sueños concebiríamos, pasando incluso por la genial adaptación de un cuento clásico como es Rumpelstilkin.

Lo más curioso de Absurdamente, Antología del absurdo Vol.I, es que no solo consiguió que me partiera la caja a base de bien, no, también logró que, entre risa y risa, me detuviera a reflexionar sobre la creación misma —la literaria, entiéndase, que no son horas de metafísica— y las virtudes del humor absurdo con respecto a esta. Virtudes que, de golpe y porrazo, comprendí eran inmensas. (Gracias por ello, Pedro.)

No deberíamos tomarnos las cosas tan en serio. Mucho menos a nosotros mismos.

«La ignorancia es como un laborioso operario que trabaja día y noche sin descanso colocando ladrillo sobre ladrillo levantando un muro imaginario que sirve para marcar las diferencias; mientras que el conocimiento es como una potente excavadora que se encarga de derribar ese mismo muro con la facilidad que le otorgan el entendimiento y la inteligencia.»

Absurdamente, Antología del absurdo Vol.IPedro Fabelo.

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