Es por muchos conocido que no me van demasiado los retos literarios como forma de vida, pero de vez en cuando, sobre todo en época de vacas flojas o cuando el tiempo para escribir escasea, no está de más apuntarse a un buen desafío que nos mantenga en forma.

Hoy quiero hablaros de uno que me ha llamado especialmente la atención por lo sencillo de su mecánica y cumplimiento, así como por lo conceptual del mismo. Se trata del reto que Adella Brac propone y mantiente en su blog, Las palabras soñadas, desde 2014; Cinco líneas.

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El reto

Como os comentaba, su mecánica es muy sencilla, consistente en escribir, cada mes, un relato de cinco líneas en el que se incluyan las tres palabras que Adella propone, de forma aleatoria, en el post del reto a primeros de cada mes.

Para que todos los textos sean más o menos iguales, escribiremos utilizando cualquier procesador de texto con fuente Times New Roman, tamaño 12 pto. (Para que os sirva de referencia: 5 líneas = 434 caracteres, incluyendo espacios.) Recordad que las palabras tienen que aparecer en la forma en la que son propuestas, sin cambios; es decir, si una de las palabras es “nuevo”, no serán válidas ni “nuevos”, ni “nueva”. Sin embargo, sí podéis jugar con el significado; por ejemplo, si la palabra es “vestido”, podéis utilizarla como sustantivo (prenda de ropa), o como participio del verbo vestir.

Las cinco líneas de marzo

Las palabras propuestas para este mes son: última, diferencia y quinto.

Si te animas a participar, en este post puedes ver lo que otros participantes ya han escrito para recoger ideas e inspiración.

Cinco líneas y tres palabras de las que, sin duda, pueden surgir maravillas.

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