Pocas son las veces en las que conseguimos pisar el pedal de freno y olvidar por un segundo nuestros dramas para prestar atención a otras realidades, otras maneras de ver y sentir el mundo, otras circunstancias que, aunque quizá no nos afecten en primera persona, sí nos condicionen en la medida que afecten a la sociedad a la que, por suerte o desgracia, pertenecemos.

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Por ello, hoy os invito a tomar un momento de pausa, abrir los ojos, los oídos, el corazón y a dejar a un lado nuestros dramas –dramas del primer mundo–. Os invito a viajar más allá de toda frontera a través de la poesía de Fadwa Tuqan (1917-2003), uno de mis últimos descubrimientos literarios.

 

LA ROCA, Fadwa Tuqan (Palestina, 1917-2003)

Del poemario “La encontré” (1957)

Mira cómo esa negra

Roca ha sido amarrada a mi pecho

Con las cadenas del arrogante destino,

Con las cadenas del absurdo tiempo.

Mira cómo aplasta

Mis frutos y mis flores,

Me esculpe con el tiempo

Y me destruye con la vida.

¡Déjame! No podemos vencerla.

Las cadenas de mi prisión no se romperán.

Permaneceré en soledad

Mientras el destino sea mi prisión.

Déjame

Permanecer así:

Sin luz,

Futuro

Ni esperanza.

La roca negra no tiene escapatoria

Ni refugio.

 

En vano intento retirar su peso de mi pecho

Olvidándome.

¡Cómo he penetrado en el corazón de la vida

y he recorrido cada dirección!

Me he divertido,

He cantado

En las fuentes de la juventud.

Dame mi copa

Y beberé con ansia

Hasta ausentarme del alegre mundo

Que tanto me ha decepcionado.

En su regazo están mi dolor

Y mi desgracia.

He huido del

Mundo de mis sentimientos

Y he danzado con

La agilidad de los pájaros

Y una risa loca. Luego, desde

Las profundidades de mi desesperación,

Una llamada sacude mi espíritu

Y en secreto amenaza:

“No escaparás.

Estoy aquí.

No hay escapatoria

Ni refugio”.

La sombra de la roca negra traza

Figuras deformadas.

En vano intento retirarla,

En vano pretendo huir.

No hay escapatoria.

 

¡Cuánto he explorado la tierra de

la desgracia!

He aspirado el elixir del consuelo

En la miseria de los prisioneros como yo,

Prisioneros del destino.

He penetrado entre la gente,

Donde están las tragedias

Y las lágrimas,

Donde los látigos silban y caen

Sobre los rebaños humanos,

Sobre las espaldas desnudas

Y los humillados cuellos,

Donde los dóciles esclavos

Huyen en grupos

Hundiéndose en lágrimas,

Sangre

Y sudor.

Continué: busqué consuelo

Para la desgracia

Pero no hay escapatoria.

La maldición de la negra roca

Nació conmigo

Para ser mi sufrimiento.

Muda,

Pegada a mí,

Su sombra sigue los pasos de mi vida.

Mira cómo se ha instalado

Con su arrogancia

En mi pecho.

¡Déjame!

No podemos vencerla.

Las cadenas de mi prisión no se romperán.

Mi espíritu permanecerá

Cerrado

Y yo seguiré solo

En la lucha.

Solo

Con el intenso dolor,

Con el tiempo,

Con el destino.

Solo

Con esta roca negra

Aplastándome.

No hay escapatoria.

Fadwa Tuqan es, a día de hoy, una de las mayores representantes de la poesía árabe contemporánea. Su obra, que refleja a la perfección sus convicciones políticas en un contexto de opresión a raíz de la ocupación israelí de Palestina, ha sido merecedora de numerosos premios entre los que se cuentan el Premio Internacional de Poesía en Palermo, el Premio Jerusalén para la Cultura y las Artes, otorgado por la OLP, el Premio Emiratos Árabeso el Premio Honorífico de Poesía Palestina.

Si como a mí, las palabras de Fadwa han conseguido remover algo en vuestro interior o si, simplemente, os gusta la poesía, este próximo domingo, en el marco de las fiestas del 2 de Mayo que se celebran en Malasaña, podréis disfrutar de una jam poética que girará en torno a un tema de especial relevancia en estos temas que corren: el exilio.

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