Supongo que, quién más o quien menos, todos hemos tenido alguna vez un sueño o una idea que se ha colado durante noches en nuestro subconsciente. Y por la mañana… ¿Recuerdas cómo te sentías después de haber soñado? ¡Qué sensación! Embriagadora, tan similar a las mariposas en el estómago que se sienten tras un flechazo…

Soñar es gratis. Y menos mal. Pero creer en tu idea, en tu sueño, y tener el valor de dar un paso hacia delante, tiene un valor incalculable. Y, por supuesto, un riesgo equiparable.

Qué difícil es dar el primer paso. Cuánto valor se necesita para subirse a un escenario y decir en esto creo, esto soy, y exponerlo, regalarlo a oídos extraños que, en la mayoría de ocasiones, no están educados, y tampoco son demasiado amables ni especialmente empáticos.

Y esto, nada más y nada menos, es lo que hicieron estos chicos anoche, en la mítica Gruta 77 de Carabanchel; dar un paso hacia delante, apostarlo todo al negro.

Qué difícil es abrirse camino, y qué poco nos cuesta a los demás apoyar a esos valientes que dan el primer paso.

Devil’s Mirror, 10 de junio, en Gruta77

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